Allá por los '70, entre las historietas de la última página del diario había una que era protagonizada por un haragán llamado Quintín García y su esposa Gertrudis, a quienes su autor Bob Weber había bautizado en su Norteamérica de origen Moose & Molly. En Argentina la tira se llamaba "Y ríase la gente", en referencia al famoso refrán de un poema de Góngora ("Ándeme yo caliente y ríase la gente").
Comparto algunas muestras de esta obra para quienes la añoran o no la conocen, dado que hallo poco y nada en la web. Click en las imágenes para ampliar.
Como el niño que hace llorar a otro y se defiende
ante el mayor a cargo diciendo "Él empezó primero", la versión adulta
del mismo niño no muestra mayor madurez cuando se ataja de igual modo ante una
acusación que lo involucre: rápidamente necesita encontrar a otro que haya
cometido por lo menos el mismo delito, y si es el acusador, mejor. El
inconveniente surge cuando al acusador no se le conoce mayor defecto, caso en
el cual, se busca mentalmente a alguien criticable, se toma una coincidencia
entre ambos que pueda ubicarlos en el mismo equipo, y se responde refiriendo al
crimen del convenientemente convocado ausente, anteponiendo un cómodo
"Ustedes". "Ustedes qué me acusan si quemaron a Juana de Arco", por ejemplo, si el que nos
señala que entramos a la casa con excremento en la suela es inglés. Es la
versión adulta del "espejito rebotín" infantil.
Por lo general, la generalización parece general.
Un diálogo entre individuos se convierte de repente en una batalla entre grupos
de interés, ante la sola pronunciación de esa palabra mágica:
"ustedes". En el necio astuto es una estrategia. En el menos lúcido,
una reacción. Es el caso de quien no se luce precisamente en comprensión de
texto, defendiéndose incluso de cosas que no fueron las dichas, lo cual en una
discusión verbal puede generar la confusión necesaria para huir entre la
cortina de humo, pero en un debate escrito lo deja expuesto ante cualquier
lector futuro que esté ajeno a los calores del momento y posea dos dedos de
frente. Hoy lamentablemente, poco ayuda cierto vicio posmoderno de creer que pueden
discutir en igualdad de condiciones la palabra ajena y la mía para describir lo
que pienso yo mismo. Y si sumamos el éxito de toda mentira bien insistida,
podemos trascender pegados a gente que nos es indeseable, sólo por un “ustedes”
dicho por alguien con más poder.
El niño que cerraba los ojos para que el resto no
lo vea, finalmente perfeccionó su treta repartiendo vendas al resto. No lo
precisaría ante una acusación falsa, ya que no hace falta desviar la pelota
cuando tenemos la verdad para atajarla. Aún así, ese es su modo de actuar,
porque (desde que cerraba los ojos) cree que le da resultado. Remontándonos aún
más en su tiempo, algo parece quedar de su placentera experiencia en la
placenta, etapa durante la cual el mundo se dividía en “nosotros” (yo con mamá
que me alimenta) y “ustedes” (el agresivo mundo exterior). Cierta visión
dicotómica que separa al blanco del negro, sin grises (y sobre todo sin colores)
lo deja a uno oportunamente en el lado correcto. En consecuencia, todo el que
no está conmigo está en mi contra: en el homogéneo bando de mi oposición, del
odio, del Mal. Y esos son “Ustedes”.
-Soy opositor porque no me gusta que me roben.
-¡Ah, qué decís si USTEDES le robaron el oro a los incas!
-Soy oficialista porque ningún otro tiene huevos
y un plan. -¡Lo mismo dijeron USTEDES cuando invadieron Polonia!
-Que tengas un feliz día, mi amor. -¡Sí, mucho ‘feliz
día’ pero USTEDES después nos prenden fuego!
-Mañana cumplo años. -¡Uy cómo rompen con eso
USTEDES las de tu signo!
En esta tenaz lucha contra los fantasmas, desde
la trinchera no se distingue al individuo. Si pecasen de exagerados mis ejemplos,
valga entonces el (mal) ejemplo de algún
ministro acusado de corrupción, para quien sus críticos (año 2013) "son los mismos que vencieron en Pavón, los
que nos llevaron a un conflicto fraticida con Paraguay, los que en 1820
contrataron (sic) el préstamo de la Baring Brothers, los que impulsaron la
batalla de Caseros, los que llevaron a la catástrofe de fines del siglo XIX… los
que derrocaron a Yrigoyen, los que impulsaron la década infame, los que
formaron la Unión Democrática, que es tan destituyente como algunos sectores
condenados por nuestro partido,... los mismos que bombardearon Plaza de Mayo en
1955 y los que desaparecieron a 30 mil personas”. Todo esto hicieron, para
De Vido, quienes hoy dicen que el índice de la construcción bajó.
Tenemos entonces que los federales de Urquiza que
vencieron en Caseros a Buenos Aires, son los mismos de Buenos Aires que
vencieron en Pavón a los federales de Urquiza… entre otros absurdos reduccionismos, forzados
para trasmitir un simple sofisma: que si un asesino que torturó repite tal
mentira, quien repite tal mentira es un asesino que torturó. La utilidad de
este tipo de falacias es que permite embolsar a cada opositor con
"ustedes", los torturadores, cuyas cualidades son convenientemente transmisibles
al resto, incluyendo a ese opositor que fue torturado durante la Dictadura y que
podría correr al gobierno por izquierda, y ahora devenido en su propio torturador
y más aún: negado por el oficialista defectuoso (aquél que le esconde al rey que está
desnudo) de cuya visión, ese incómodo opositor está desaparecido.
Quisiera evitar, tanto que esta nota resulte una
mera columna política por culpa del ejemplo final, como que se soslaye su
objetivo de apuntar contra las generalizaciones de quienes creen que uno se
llama Ustedes. Ojalá sirva el siguiente video para mi propósito. Pero no sé si voy a lograrlo: al fin y al cabo, malinterpretar
todo es lo típico de ustedes, los lectores.
A los
15 años llegué a la terminal del 140 en la provincia (tenía que bajarme
en Alvarez Thomas) por ir leyendo un libro tan abstraídamente que me
olvidé del viaje (de ese, el físico). Tiempo después, cuando tendría
unos 21 calculo, en una reunión donde no conocía a todos, alguien dijo
que me había visto esa mañana quedarme leyendo en el subte cuando éste
llego a la terminal: tenía razón, me despabiló el guarda. Con el tiempo fui tratando de dominar este defecto, pasándome no más de una o dos paradas. O bueno, tal vez tres.
Hoy -muchos años después- volví a recordar todo esto en mi trabajo
cuando llegó una mensajería y tuve que bajar a recibirla. Más
precisamente, cuando la gente que quería entrar me quitó de la lectura
(en la que acaso vendría subiendo y bajando al capricho de sus llamadas)
porque el ascensor en que leía ya estaba lleno.
●Si la inflamación se va, déjala ir. Si el dolor vuelve es porque es tuyo. Si no, es que nunca lo fue. ●"Quien mucho abarca poco aprieta" es una apología de la anorexia. Piensenlón. ●En los talleres literarios tienen pósters de libros pelando lomo. ●La clave para un buen garche: escoger bien. ●Me hubiera gustado ir a un recital de Gaby, Fofó y Miliki para gritarles: "Tóquense la gallina". ●Así como me ven, yo fui amante de la naturaleza. Hasta que nos descubrió el marido. ●Murió Pipo Mancera y Guillermo Vilas lo lamentó más que nadie. Estaban por armar una banda juntos: "Vilas-Pipo". ●Los docentes anunciaron una medida de fuerza. ¿No sería mejor una medida de maña? ●Siempre que te das un baño de realidad, el jabón está en el piso. ●Quien esté a favor de la pena de muerte, que levante la mano. No, no tan alto: con que la levanten a 45º alcanza.
●Hay gente tan pelotuda ocupando puestos tan importantes, que no entiendo
por qué todavía no soy el CEO de una gran multinacional. ●Los BB vienen con un PIN bajo el brazo.
●O-le-lé... o-la-lá... pasivo se la come, activo se la da.
● Cuando tomé un taxi y le dije: "A Once" el taxista me respondió "Hundido". ●Murió MegaUpload. Hagamos 1 minuto de silencio. O 15 segundos si sos usuario premium.
●Lo grave no es que un loco haya entrado a los tiros a la premiere de Batman, sino que no haya nadie que lo bati cine.
●Fui de levante a lo de Ravi Shankar. Me volví con dos togas.
●Esos incomodísimos segundos en los que sospechás que la golosina que acabás de pedirle al kiosquero no existe hace muchos años. ●¿Tres días tardó Jesús en resucitar? Esto no pasaba cuando Dios era privado. ●La culpa no es del chancho sino del que viaja colado.
●“Vete y pega la vuelta” ¿no vendría a ser “Andate y volvé”?
No entiendo a las mujeres ni en canciones. ●A esta cuenta la manejo yo solo. El problema es la cantidad de personas que manejan mi vida.
●La duda es la jactancia de los intelectuales podonga.
●Para comprar a un funcionario a cualquier hora, hay que ir al gobierno de turno.
●El milagro de Santa Cecilia fue que Arjona viva de la música. ●¿Sabés cómo se dice en inglés "Messi es un genio"? "Messi in a bottle".
●Me da lástima la gente que, para demostrar cultura, habla difícil recurriendo a sintagmas perifrásticos. ●Si a Chávez lo inocularon desde lejos, entonces el verbo correcto es “binocular”. ●Jugué a la ruleta rusa y perdí sien. .
Además de mostrar la existencia de las premoniciones, cumpliendo lo que alguien en Twitter había vislumbrado un mes antes, el Papa argentino generó desde el primer día varios hechos positivos. Por ejemplo:
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Logró que el mundo sepa dónde queda nuestro país...
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Logró que Cristina gane las elecciones en Venezuela...
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Realizó el milagro de convertir a la que vino a hacer agua...
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Y eso no es nada: antes que todo eso, le permitió a
Primero vimos el cartel de "White House", y entonces hicimos el de "Casa Rosada". Después vimos que ellos celebraban Halloween y San Valentín, y empezamos a hacer lo mismo. Luego leímos "11S", y empezamos a escribir 8N, 7D, etc. Ahora, hartos de ver que nombran a sus huracanes mientras nosotros no tenemos ninguno, empezamos a bautizar lluvias: en el diario de hoy, la de anoche ya figura con el nombre de Adán. Todas las sudestadas anteriores pasan a ser parias aborígenes, NN. Ningún Nombre.
En nuestro mundo al revés, bautizamos a la lluvia y huimos de que ella nos bautice. En cualquier momento, el tango "Garúa" pasa a llamarse "La Garúa Roberto". En su pretensión de ser huracán norteamericano, esta lluvia sudaca (vergonzosamente sudaca, sin orgullo de serlo), nos convierte en La Saladita de las grandes marcas meteorológicas del Primer Mundo.
Somos morochos teñidos de rubio. Podríamos ser morochos a mucha honra, pero queremos que el club de los rubios nos acepte como uno más de ellos. Podríamos componer nuestras canciones, pero preferimos hacer covers. Luego, no podemos quitarnos el resentimiento. Culpamos al gringo de nuestra falta de amor propio, y volvemos a balar tras su paso sin necesidad de que el pastor nos grite: la esclavitud ya no precisa del látigo; el amo triunfó. Los amos más fuertes son los creados por sus esclavos.
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Recuerdo cuando apareció un programa de TV llamado “Rebelde way”: yo había sido un joven militante y me parecía imposible que otro joven mire algo llamado así. Parecía una burla: ¿cuánto se rebela alguien si a su propia voz le cambia el idioma? Sin embargo las generaciones se suceden y lo que no hubieran aceptado las anteriores se torna natural para las nuevas. Para el niño que vio eso, hoy en su incipiente adultez es natural ser “nac and pop” en vez de nacional y popular. Para el niño de hoy, es normal jugar al “trick-or-treat” por Barracas, como para el adolescente es común que el calor de diciembre sea protagonizado por un abrigado Santa Claus del polo Norte. Los chicos deben creer que ese hombre tiene ciudadanía criolla en vez de pasaporte. En unos años, será normal decirle Britney a una sudestada rioplatense.
Por TN argumentan que el nombre sirve para saber de cuál tormenta se habla. Sin embargo, la nevada del 9 de julio de 2007 fue -y sigue siendo- eso: la nevada de aquél 9 de julio. No precisa nombre ni 9J. Si se nombrase la tormenta Carlitos, preguntaríamos cuándo fue, para saber a cuál se refieren. O sea que la excusa es una pavada. El motivo real lo tenemos en el fondo de la psique.
Definitivamente, debería aprovechar esta abundancia de pavos y ponerme a criar algunos, porque acá en cualquier momento empiezan a celebrar el día de acción de gracias y así podría volverme rico. Por lo menos, mientras siga siendo pobre nuestra dignidad.
Caprichosa Selección poli-rubro de cuanto creo hallar interesante o útil al cirujear en las ruinas de la propia sesera, periódicos, lugares, sitios web, bandeja de entrada, y otras fuentes potables. O no.
No sabe inglés ni bailar ni hacer un buen asado. Tampoco sabe de fútbol, modas o fierros. Ni siquiera sabe que no sabe nada.
No ve programas con rating, ni los canales más copados, ni videos condicionado(s). No ve.
No puede inflar globos con chicle, ni armar el cubo mágico, ni hacer que el yo-yó le suba. No pode. Qué problema ¿no?