"Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.
Pero los hay que luchan toda la vida:
esos son los imprescindibles."
(Bertolt Brecht)
.Los grandes medios de información publicarían grande su deceso en tapa, si no se ocuparan sólo de los famosos del entretenimiento. Pero Juan Carlos no fue una estrella del deporte o del espectáculo o de estar encerrado en una casa mientras lo espía una audiencia. Su muerte tampoco tiene el morboso atractivo de la sección policial. Como tantos anónimos médicos, bomberos o maestros, simplemente fue otro ciudadano que luchó por un país que lo desconoce hasta el último respiro.
Hace unas horas me enteré de su muerte, este mismo domingo. Tenía sólo 49 años, y toda una vida consagrada a la protección de nuestra naturaleza. Protección que llevó adelante por medio de su estudio profundo y de una consecuente tarea de difusión, que acompañaron su desempeño en funciones públicas desde las cuales hacer todo lo posible, desde promover nuevos parques nacionales hasta salvar la selva paranaense. Vean la
imagen satelital de Misiones: entre países que destruyeron su fauna y flora nativa, la provincia es esa mancha verde que muestra -sin necesidad de dibujar las fronteras- nuestro territorio nacional, al que quedó acotada esa riquísima porción de naturaleza gracias a la acción de hombres como Chébez.
Autodidacta imprescindible (como la Historia precisó a Schliemann para desenterrar Troya cuando las cátedras descreían de mitos, como la Geografía precisó a Colón cuando los sabios de Salamanca se creían con los pies sobre la tierra... plana), deja al mismo tiempo una camada de ambientalistas en acción y un vacío enorme en la trinchera defensiva de nuestro patrimonio natural. Con uno de sus libros en la mano acabo de escribir con enciclopédica frialdad
su biografía en Wikipedia: abrí una cuenta allí sólo con ese propósito.
Métanse en
su sitio (donde me di el gusto de publicar sobre
Cousteau y
Maradona), búsquenlo en
YouTube y en las
librerías. Yo todavía no puedo creer que no lo encontraré de otra forma, para debatir apasionadamente temas de la más trascendente actualidad oculta, o simplemente recordar milongas de su querido Atahualpa. Así me sale recordarte,
nombrador. Allí estás ahora, con
los que se fueron..