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viernes, 30 de abril de 2010

Animales eran los de antes

"Verdaderamente el hombre es el rey de los animales...
pues su brutalidad excede a la de las bestias".
(Leonardo da Vinci)

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En nuestra civilización, pretendidamente al margen de la Naturaleza, el rechazo hacia lo silvestre se compensa de modo inconciente a través de macetas con flora, fotos con paisajes, y mascotas por toda fauna. Se disfruta del aire libre mientras no se pierdan comodidades ni aparezcan bichos, y se viste a los viejos lobos como a niños. No pudiéndonos quitar de encima ni el desarraigo de la querencia ancestral ni nuestro instinto de supervivencia más animal, vivimos como podemos. Yo no podría atacar eso.
Pero si hablamos de mascotismo, sabemos que hay de todo: desde generosos rescatadores de animales sin pedigree hasta comerciantes reproductores de razas enfermas. Desde cachorros abandonados por irresponsables hasta ejemplares arrancados de su ambiente, también por irresponsables. El tráfico ilegal de fauna, apenas superado por el de drogas y armas (y seguido de cerca por el de personas) es tan asesino como aquellos, pero sumándole a las muertes humanas, la exterminación de más de una especie.
Con la moda del "exotismo", si la demanda supera a la oferta, una especie puede ser exterminada por caza excesiva; y si la abundante es la oferta, pueden terminar asilvestrándose ejemplares foráneos para perjuicio de las especies autóctonas. Paralelamente, la caza en sí, ha permitido la existencia de cotos en los cuales se salvan aquellas que no están en el blanco, para las cuales los alambrados a veces han sido su salvación. Nuevamente, todo tiene sus claroscuros y las soluciones nacen del equilibrio. Mientras los vegetarianos creen -por ejemplo- que su dieta es más amigable con el mundo, resulta que la más importante causa de extinciones es la destrucción de ambientes... y en esto ha sido más devastadora la agricultura que la ganadería. Y yo no podría atacar eso tampoco.
Sobran buenas intenciones, pero falta información. Ojalá sepa uno contribuir con ella, para que cada vez menos el Día del Animal sea sólo una excusa para venderle correas nuevas al caniche, y cada vez más sirva para recordar que también hay otros animales, menos simpáticos y más urgidos, reclamándonos. Desde un perro raza-perro buscando hogar, hasta un venado de las pampas que pierde su cría por los perros cimarrones... Cada quien se conoce y sabe qué es lo que puede hacer. Otra vez, yo nunca podría atacar eso.
El tema pasa por la responsabilidad que asumamos.
Una anécdota: la "acantisita" (Xenicus lyalli) era un ave que sólo existía en la isla Stephen (Nueva Zelanda). Allí tenía 2 kmts cuadrados de bosques, en cuyo suelo anidaba. En 1894 llegó un guardián para el faro de la isla, el señor Lyall (cuyo apellido se ve homenajeado en el nombre científico) quien llevó a su gato. Ese mismo año, esa única mascota, borró a la acantisita de la faz de la tierra. Un canto menos en la soledad de la isla, aún para el farero que -temeroso de esa soledad- se había llevado una compañía.
Animales somos todos, entonces. Ahora, cuando Hawking (otro Stephen) está hablando de extraterrestres, me pregunto: si llegaran... ¿los trataremos como a humanos, o como a animales? Habría que ver la diferencia, supongo. Piénsenlo. Mientras tanto, les dejo un juego donde toca ser un animal: comerse al más chico, y tratar de no ser comido por el más grande.
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"Estar dispuestos no es suficiente: Debemos
hacerlo".
(Leonardo Da Vinci)

miércoles, 28 de abril de 2010

Bouguereau

William-Adolphe Bouguereau (1825-1905)
Porque no todos los buenos son los famosos.
(Click en las imágenes para ampliar).
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Ninfas y Sátiro (1873)
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Nymphaeum (1878)
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Nacimiento de Venus (1879)
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Muchacha defendiéndose de Eros (1880)
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Canción de ángeles (1881)

lunes, 26 de abril de 2010

Vilos eran los de antes

El pasado jueves, mientras en este blog ya tratábamos sobre las numerosas reacciones exageradas e irreflexivas que estamos viendo en nuestra sociedad, los medios masivos estaban en el "minuto a minuto" de dos noticias locales intrascendentes:
  1. A mazazo limpio, una mujer en Las Heras dejó en coma a una compañera porque se le frustró el casamiento cuando su prometido conoció un video XXX donde ella misma participaba (voluntariamente, y en el que la amiga tendría algo que ver). Parece que el novio habría sido el último en ver lo que ya todo el pueblo conocía.
  2. Para que la novia desista de abandonarlo, un hombre se subió a un puente sobre la autopista panamericana, y allí amenazó durante algunas horas con tirarse, mientras abajo se formaba una cola kilométrica de vehículos. La novia -la verdad sea dicha- lo había descubierto con otra. C5N transmitió en vivo todo el reality show.

Hace 25 años supe lo que era estar en vilo, cuando por un instante creí (o deseé) que Omayra sea rescatada a tiempo. La niña colombiana estuvo 3 días a la intemperie atrapada por las piernas tras una erupción volcánica. Pedía que la saquen para no llegar tarde a la escuela y calmaba a sus rescatistas al verlos frustrados. Aún hoy me duele el recuerdo de algo supuestamente tan lejano y ajeno. Similar sensación supo transmitir Woody Allen en una escena de la película "Días de Radio", cuando toda la familia escuchaba en vivo el rescate -también infructuoso- de un niño caído a un pozo ciego.

Pero esto es otra cosa, y los tiempos son otros. No voy a extenderme analizando el postmodernismo de la era de Acuario. El caso es que ahora hay internet y podemos seguir un caso "on-line" e intercambiar miradas con otras personas. Recuerdo que hace unos años un suicida eligió mal el lugar y la hora: salían los alumnos de un secundario, y empezaron a cantarle "Y dale loco, dale dale loco..." ante las cámaras de TV. Ahora se "twittearon" cosas similares, con la gran diferencia de que nada llegara a oídos del hombre. Minuet ni siquiera supo que durante su triste show ya se había creado un grupo en Facebook por su involuntaria iniciativa.

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar. Y queda un dialoguito de transeúntes que inventé aquí, antes de que pase del todo el tema. Un liviano aporte al humor de la nueva semana.

- El día de la tierra, éste se va a estrolar contra la ídem.
- Esto es porque a la policía no le enseñan a usar boleadoras.
- Pero viejo ¡dénle con un camión hidrante desde abajo y se cae para adentro! ¿es que tengo que estar en todo, yo?
- Si los conductores de los 8kmts de autos se ponen abajo, le hacen colchón y hasta lo agarran con una pirámide humana.
- ¿Y si ponen algún cablecito pelado contra el alambre?
- Que no se mate, loco. Díganle que lo de la jermu era una jodita para Marcelo.
- La mujer lo dejó porque lo encontró con otra. Flor de banana es el nabo.
- Entonces díganle que la mujer y la amante lo perdonan y le proponen un trío.
- Me pregunto si la amante, que le tiró onda y después le tiró la goma, creerá que sepa tirarse solo.
- Por ahora, lo seguimos en vivo.
- En vivo, por ahora.
- ¿Al menos, ya le preguntaron si es donante?
- ¡Pena de muerte para los suicidas consumados, YA!
- Crónica debe estar buscando el video del Malevo Ferreyra para ganarle a C5N.
- Y mirá que los suicidas están en extinción, eh.
- En mis tiempos, si la mina te dejaba, escribías un tango.
- Claro. Pero éste no podía componer un tango porque lo dejó la mina ¡si él es un Minuet!
- Al menos es Minuet. ¡Mirá si era Pogo!
- Ahora, yo digo: con el airecito... ¿todavía no le dan ganas de mear?
- Después dicen que es bueno que la sociedad tienda puentes.
- No sé. Cuanto más dure este papelón, más es como para matarse.
- Uy mirá, listo... Se salva. No terminó con él. Terminó todo.
- "Por eso en su total / fracaso de vivir, / ni el tiro del final / le fue a salir"...
- Le ponían un vaso abajo, que se tiraba y se ahogaba.
- Mucho Día de la Tierra, pero al final no se le rindió ningún sacrificio a la corteza terrestre.
- Yo lo quiero casar con la loca del mazazo ¿y usted?

Definitivamente, vilos eran los de antes.

viernes, 23 de abril de 2010

Animales extinguidos de Argentina

"El número de esos lobos disminuye con rapidez (...) Dentro de algunos años, cuando estas islas estén pobladas, sin duda a ese zorro se le podría clasificar, como al dodo, entre los animales desaparecidos de la superficie de la Tierra".
(Charles Darwin, 1834)
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Dusicyon australis: Hubo un tiempo en que fue el único mamífero terrestre habitante de las islas Malvinas. Descripto por primera vez en 1689, estuvo allí lo suficiente como para que las razas de ambas islas se vieran diferentes. Con extremidades de zorro, tamaño de lobo y ladrido de perro, en un principio cayó simpático al hombre. Pero con el arribo del ganado lanar, el celo por cuidar a las ovejas inició la masacre. Así, los ingleses no nos quitaron sólo unas islas: también exterminaron al que llamaban warrah (anglicismo del nativo "guará"), un confiado y manso cuadrúpedo al que -como describiera Darwin- nuestros gauchos le podían dar comida con una mano y acuchillarlo con la otra. Los británicos prefirieron métodos más directos.
Curiosamente, en las Malvinas ni siquiera habían roedores para ser cazados por el guará, y no hay pruebas de que represente tanto peligro para las ovejas. Probablemente se alimentara de carroña, plantas, huevos y mariscos. Y seguramente en cambio, tenía una piel demasiado buena para peletería. En 1839 los estadounidenses mataron a muchos por este motivo. Años después, en el continente, hubo un lobo-zorro malvinero traído por una goleta, que fue la mascota de la isla Pavón, en el río Santa Cruz. En 1876, la escopeta de un estanciero inglés mató al último que quedaba en las Malvinas. Ese mismo año, aquella mascota se arrojó al río para nunca más volverse a ver.
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Anodorhynchus glaucus:
Una de las tantas especies de loros extinguidas del continente fue el macá violáceo que habitaba las barrancas del río Paraná. Se alimentaba de la palmera yatay, cuyas poblaciones se redujeron bastante desde que se descubriera la ventaja de sus suelos para la plantación de cítricos. Según una teoría, la Guerra de la Triple Alianza -que enfrentó a los países donde vivía este ave- fue determinante para reducir drásticamente su número. Lo cierto es que desde hace casi ocho décadas que no se la ve ni siquiera en el mercado negro de mascotas, que para muchas especies es el punto final de su extinción. Desde entonces hay registros dudosos de ejemplares sueltos, nunca confirmados.
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Numenius borealis: Llamado comúnmente playerito, chorlo o zarapito esquimal (o boreal) fue abundante en el siglo XIX y hoy podría considerarse extinguido, pese a algunas supuestas observaciones esporádicas. El caso es que con las especies gregarias, aún si sobreviviera algún ejemplar suelto, la suerte ya está echada cuando se baja de cierta cantidad. Y en el caso de los chorlos, se suma la dificultad que implica el gran parecido entre sus numerosas variedades.
Los chorlitos boreales llegaban a nuestras tierras todos los años tras volar miles de kilómetros nada menos que desde el norte de Canadá y Alaska. Los territorios a donde venían fueron modificados por el hombre para la producción agrícola, y tanto acá como en las lejanas tierras donde nidificaba fueron -además- diezmados por la cacería.
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"En mis tiempos era quizás el más común de todos los playeritos, y todos los años, desde agosto hasta marzo, podía encontrarse en cualquier arroyo o bañado de la vastedad pampeana.
(Ahora) la belleza ha desaparecido para no volver."
(Guillermo Hudson, 1923)

miércoles, 21 de abril de 2010

Está todo el mundo loco menos yo

  • El domingo a la noche llegaban hasta mi casa los gritos de un vecino ,celebrando -como si fueran propios- goles que en definitiva eran ajenos.
  • El lunes a la mañana, un grupo de vecinos de Vicente López salieron a cortar la Autopista, protestando por el granizo que había llovido a la noche.
  • El lunes al mediodía un usuario nervioso de la línea B del subte trompeó a un guardia. La línea reaccionó a su vez con un paro.
  • El lunes a la tarde por el noticiero, el jefe de gobierno prometía reducir los robos haciendo lucir chaquetas con su número de patente a los motociclistas.
El martes, en consecuencia, los hilos de mi mente no entretejían nada útil pese a tantas puntas disponibles, sino que más bien éstas se arremolinaban como ofidios asistiendo al malvado gato que me enrieda el ovillo. Ya sé lo que pensarán: que ando mal del costurero, pero no... ¡los locos son los demás! Ya verán qué tiene que ver mi culo con la sociedad de fomento.
La gente grita, enloquece demoliendo hoteles, se ahoga en vasos vacíos, se zambulle en vasos y besos sin saber nadar, incinera trenes si los demoró un suicidio, ¡se suicida!... Una persona cambia de sexo según qué ropa tenga puesta, es amada por unos u otros según la camiseta con la que firmó contrato, no es buena o mala por lo que hace sino que los actos son buenos o malos según quien los haga... La gente se entrega al deporte nomás con mirar correr a otros. Y así podría hacer una lista infinita de pruebas, suficientes para sentenciarlos al manicomio.
Me parece que habría que parar un poco la pelota, pensar, relajarse, respirar. O vamos a parecer un país de malcocidos. Y con pocas luces. A este paso, haremos que los peatones lleven chaquetas con su DNI para multarlos cuando cruzan por el medio de la calle, que los enfermos lleven un cencerro para no contagiarnos, y que los judíos lleven una estrella de david en el brazo... ¡vaya! creo que ésto última se le ocurrió antes a otro. Otro que, por otra parte, era europeo. Allá también: puede llevarse sombrero, kipá, máscara, casco, pero está prohibido el turbante. Se sienten más seguros así... ¡y hasta progresistas!
Definitivamente, estos humanos están majaretas. Y este jueves se cumplen 40 años del Día de la Tierra, que muchos ni saben que existe y otros lo recuerdan con un símbolo de paz y canciones de Lennon. ¿Será la paz parte de nuestra naturaleza, o todo lo embarró Platón con su idea del "hombre ideal"? Al menos puedo decir que este mismo domingo pasado, otro hombre intentaba hacer sus propios goles... sin tanta alharaca. Qué lo parió.
OK, no se me entiende mucho. Pero eso es porque soy cuerdo, condición para comprenderme. A propósito: por el paro del subte, el lunes a la noche estuve 50 minutos esperando que algún colectivo frenara. Porque pasar, pasaban... pero seguían. Y nadie de la fila reaccionaba. ¿Cómo puede ser que seamos tan tolerantes, tan acostumbrados a que nos basureen y nadie pegue un grito?
La gente es muy contradictoria. Los demás.