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miércoles, 22 de octubre de 2008

Rebelde sin causa

Cuando nos llama la atención una novedad, puede tranquilizarnos la renovación estival que representa, o bien -si le sospechamos algún peligro oculto- buscar rápidamente hacia atrás algún evento similar que nos oriente en su tratamiento. Tal es el caso de las tribus urbanas. Alguno criticará a la que acaba de descubrir, otro la comparará con un inocente pasado inclusivo, el uno marcará notables diferencias entre lo presente y el ejemplo citado, o negará haber formado parte de los rebaños de otrora, y así seguirán un desganado debate hasta que el hastío se los atropelle...
No es igual un aro en la oreja que seis cuernos en la frente, ni teñirse para rechazar las canas que pintarse el cabello de verde y púrpura. En lo personal, mi discutible postura no encuentra justificación a ninguna de todas esas acciones. Pero quien se tatuó toda la cara para salir a la calle con triunfal gesto de “Qué me miran” le dirá a su madre que eso es equivalente al rouge que ella tiene en la boca que él le está cerrando. Tiene sentido: cada uno de ellos -en su época- trató de no quedar afuera del primer vagón de la moda, y quien cree ser rebelde hoy por seguir tendencias nuevas, no hace más que obedecer al pie de la letra aquella misma indiscutida pulsión que sintieron sus criticados progenitores cuando respetaron coyunturales directivas de su juvenil circunstancia.
Con más horas acicalándose ante el espejo que las que dedicaba su tía Eduviges (supuestamente derrotada por el ya arribado futuro), el mocoso de hoy saldrá a comerse al mundo tal como ella lo hizo antes, aunque desconozca que su tía un día fue la joven "Edu", a todo color en su movida vida, pese a lo que declaren esas estáticas fotos monocromo.
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Los verdaderos rebeldes no tienen tribu. Y además, serán recelados por los miembros de cualquiera de ellas, decrépita o vigente. El vendedor de la tienda de ropa resopla ante las visitas que quieren ponerse algo práctico, sencillo, ¡que le quede! y hecho para humanos y no para maniquíes a los que deberían estar esforzándose por semejarse. Los rebeldes son minoría y como tal pueden ser escupidos. Por elitistas. Y no necesariamente tienen la impetuosa edad juvenil de los Alejandros Magnos que salen a conquistarlo todo. No son violentos. Son fuertes. No vencen al resto. Se vencen. A veces se sienten perdidos, pero son los que no lo están... sólo que ni ellos -ni nadie- se enteran. Podrían ocuparse sólo del envase tanto como lo hará cualquier número de cualquier cardumen, pero atienden al contenido. Tienen ese defecto.
A la edad crítica, muchos jóvenes ni siquiera saben canalizar su brote hormonal. Compiten por tirar más bengalas en un lugar cerrado, o por imponer a golpes su tribu sobre las restantes. Se prueban machos, como una pandilla de SS rompiendo vidrieras semitas, o algún joven antílope desafiando al alfa. A falta de servicio militar, se uniforman para la conscripción más atractiva que les ofreció el Mercado. Cazan brujas tal como lo hacen sus enemigos declarados, sólo que sin tanto poder como el que les envidian. Claro que a veces no discriminan, pero es de puro miedo. Y se sienten discriminados por lo que son... pese a que no son eso sino que están así desde un momento dado y por decisión casi propia. Con la fuerza de quien se victimiza, en el colegio victimizarán a la incomprensible “tragalibros” -salvo cuando deben pedirle ayuda- y serán los más vivos, piolas y ganadores.
Dejemos pasar dos décadas, y la mayoría no habrá ascendido más que sus padres. Salvo ella. La rebelde los superó. Curiosamente, ella puede torcer el Destino.

21 comentarios:

guadis! dijo...

Muy buen post. Desmitifica esto de las tribus urbanas. Saludos!!
PD: Marcha un asado para UnServidor!

Guty dijo...

Que lindo post, una reflexión que muchos hacemos pero dejamos inconclusa con la excusa de "nosotros también fuimos chicos".
Excelente.

Mona Loca dijo...

Unservidor, muy buena reflexiòn, con la que coincido en general.

Por eso me da penita un pequeño error, y si me permite, se lo marco simplemente para que lo corrija y el post sea impecable.

Si la mamá se coloca el rubor en la boca ( que èl le està cerrando) no creo que le pueda reclamar nada, ya que el rubor fue ideado para dar color a las mejillas...:P

En cambio, sì le puede cerrar una boca con: carmín, rouge, pintalabios o lápiz labial, según la edad de la madre.

Una breve contribución a la rigurosidad científica.


Besos decorativos

The Bug dijo...

Hoy justamente charlaba de este tema en el auto, primero con mi hija y luego con mi esposa.
Desde los jóvenes tangueros de principio del siglo pasado (por hablar sólo de tiempos en que conocí a algunos de sus contemporáneos) a esta parte, es un tema sin solución del continuidad.
A mi bisabuelo le disgustaba el tango y el lunfardo que practicaba mi abuelo, a quien le molestaba el hippismo predominante en la época de mis padres, los que jamás entendieron a los heavy metal que abundaban en mi juventud, donde había gente como yo que no comparte la forma de comunicarse de los floggers y sus ridículas vestimentas.
Como decía mi viejo que decía mi abuelo que decía mi bisabuelo y ahora hago propias sus palabras: la juventud está perdida.

Karito La Cordobesa dijo...

Jaja, venía a hacer la misma intervención que Mona, pero mejor se la dejo a ella que es decoradora de gente, y además vino más temprano :P

Unser, perfecto! Muy buena reflexión, muy buenas ideas, excelente elección de palabras, una vez más!

Lo que me quedó haciendo ruido fue el temita del envase/contenido. Todos vemos el envase, eso es cierto, vemos que por eso se diferencian y que todo parece girar alrededor del impacto visual, y eso ha sido así siempre, con la mayoría de las tribus urbanas de las que he tenido noticia. Pero lamentablemente, lo que vengo viendo ultimamente es que no se conforman con eso, ahora van más allá... Algo de esa tintura y de esas prótesis se les filtró en el cerebro, ayudado por la "mediatización a medias" que se hace, les fueron corroyendo valores, que por más que en dos décadas se transformen en soldaditos del destino, esas marcas quedan, esa parte no se recupera, y así estamos, matándonos entre nos, y ni siquiera lo percibimos.

Buéh, me adueñé del blog, permiso. Es un tema que deja tela que cortar, le pido mil disculpas y le dejo un beso.

Buen miércoles.

El Gaucho Santillán dijo...

Las peleas de adoslescentes, son un sìntoma de inseguridad. Y el buscar aceptaciòn dentro de cualquier grupo de pavotes, es lo mismo. Miedo al rechazo.

Distinto es buscar integrar un grupo, debido a intereses comunes, cuando uno es màs grande.

Yo , por ejemplo, integro la Tribu urbana de los "Chotters", que tomamos un aperitivo y salimos a hacer cosas alocadas en nuestros Gordinis y Siam Di Tellas.

Saludos

Tiburina dijo...

Yo el único rebelde verdadero que conozco y me cae bien es el rebelde buey! :)

Monica dijo...

Como decía mamá " todo tiempo pasado fue mejor " podemos comparar la rebedía de un hippie que sólo quería hacer el amor, con los "emos" cortándose todo el cuerpo para demostrar que sufren por este mundo de porquería ??? es una difícil respuesta, todos los extremos son malos y no conducen a nada.
Canalizar la energía de la juventud
en cosas buenas, intentar de demostrarles que si todos forman un comedor comunitario y le dan de comer a los pobres, también es una manera de protestar, no es fácil.
Todo depende de nosotros de intentar tener un diálogo lo más fluído posible con ellos.
Muy bueno el artículo Selecc.
Besos

Zippo dijo...

Redondo, redondo, Unser. No hace falta agregar nada, sólo despuntar accesorios. 100% de acuerdo.
Me gustó la frase :"no vencen al resto, se vencen".
El verdadero rebelde es inasible, examina una conducta socialmente aceptada, y te la da vuelta como una media, para mostrarte mismos o mejores resultados, sólo para que te lo replantees o te hagas cargo de tu rechazo a ese cambio.
Y sólo a veces están de acuerdo consigo mismo, reconocen no tenerla clara permanentemente, por eso son fuertes.

unServidor dijo...

Guadis!: ¿Viene con molleja, chinchulines y riñoncitos?
;P
Guty: Yo de chico creo que era de la tribu... guaraní.
=)
Mona: Gracias; como sabrás, el maquillaje no es lo mío... ¡marche un rouge donde decía rubor!
XD
Bug: Si cada juventud no intenta estar menos perdida que la anterior, la historia se vuelve involución. Por lo menos así lo veo yo, acá en el geriátrico.
=/
Karito: Corte tela a gusto que para eso la expongo. Comparto eso, y por suerte hay jóvenes como ud que hacen excepción.
:)
Gaucho: ¡Resérveme una ficha de afiliación! ¿Tienen wincofon?
;D
Tiburina: Qué viva sos... ¡la tribu de los bueyes es pacífica y trabajadora!
=P
Mónica: No hay mejor alternativa, pero a los Kostekis los desaparecen. Basta ver cómo se entiende la frase si decimos de alguien que es "un modelo"...
:|
Zippo: No sé si permanentemente, pero ud la tiene clara.
;)

Gurisa dijo...

Ah! (suspiro) Habré sido la rebelde de mi generación... Sí, yo era una "tragalibros". Bueno, no es que hoy en día los libros hayan dejado de ser unos buenos amigos. Pero recuerdo que en aquellos años ser señalada de esa forma dolía y mucho. Coincido con don Gaucho que la necesidad de ser parte, de encajar es mucha. Incluso el tragalibros quiere/sueña con ser parte de la manada. Pero será su educación o los padres que están más pendientes de ellos que logra ese estigma de "anormal". Supongo que por eso ahora valoro y mucho a la gente que me rodea.
No conozco a ninguno de mis compañeros que haya logrado sobresalir en la sociedad (al menos no como gente que aporta y mucho a la sociedad :P).
Y la traga (yo) se volvió blogger.

ENSUCORCEL dijo...

Como decía Groucho Marx, yo no quiero ser socio de un club que me acepte a mí como socio.

Rapote dijo...

¡Exactamente!

El "rebelde" se subleva del resto.

Cuanto mas reducido el grupo (hasta llegar a un único individuo), mas rebelde.

Esto de "grupos multitudinarios de rebeldes" va contra el propio sentido de la rebeldía ya que, precisamente, obedecen a las políticas de grupo (ya sean implícitas, ya sean tácitas).

Saludos,
Rapote

Vachi dijo...

Por un lado a mí lo que me da cosa es que todas las modas esas actuales como que van en contra del organismo, hacen cosas que les hacen mal. Y eso no está bueno. Los pelos de colores o las vestimentas y cortes de pelo ridículos, por mí está bárbaro, pero se pasan con otras cosas, que son insalubres verdaderamente.

Y respecto a mi adolescencia, si ud hubiera existido con su blog... qué dietas, qué moda de pantalones nevados ni qué jopo a lo María Joaquina de CArrousel... yo hubiera sido de la tribu adicta a los blogs!! Menos mal que esto me agarra de vieja, ya más centrada, (bue...) jiji.

unServidor dijo...

Gurisa: Usted aporta cada vez más y recién empieza. Y es normal, usted; lo que no es... es común.
;)
Ensucorcel: Cualquier marxismo para estos chicos es un misterio. O una remera.
=/
Rapote: Es como cuando se puso de moda la TV "transgresora"... Hubo en momento en que ya no existía lo que supuestamente era transgredido.
:0
Vachi: Preclaro aporte; el nivel de autoagresión hoy es bastante mayor. Hasta podemos imaginar el futuro...
XD

Chap! dijo...

Ser adolescente no es cosa fácil. Pero la pase bastante bien.

eli dijo...

Me quedo pensando en la necesidad de mantener una postura crítica ante las propias conductas, algo que el rebelde se permite hacer pero el tribal no. El rebelde puede revisar sus actos para asegurarse de que se adapten a sus principios, que son la base de su rebeldía. El tribal debe sostener conductas que lo confirmen como integrante. Puede que adhiera a los principios de la tribu, pero la verdad es que en muchas de estas tribus, tal como se las ve desde afuera, no parece haber nada más explicitado que las conductas que los reúnen.
Muy buen artículo, Unser.

Fender Gebiet dijo...

No creo que lo haya leído (cuando los escribí no existían -como tribu definida y controversial- los floggers), pero estamos en consonancia.

Es más, en estos días estaba terminando algo que roza el tema, pero como siempre lo mío es la pelea. Alguien se va a enojar, seguro.

unServidor dijo...

Chap: Y yo, cuando deje mi niñez, le cuento.
;P
Eli: En su ritualidad, tienen hasta cosas en común con las sectas. ¡Buen aporte!
=)
Fender: Acabo de leerlo (en el 2006 conocía un blog solo). No sé, pero intuía que coincidirías.
:)

Almafuerte dijo...

Nunca pertenecí a ninguna tribu, pero no fue rebeldía sino timidez e indecisión. No sabía dónde ponerme, y al final era más cómodo quedarme afuera...

El uniforme de la conscripción ofrecido por el mercado: brillante. Hay ahora mismo en los kioscos una revista de garketing con el asunto crudamente expuesto, las tribus urbanas como marca y los chicos como consumidores, cómo reconocer sus gustos y encajarles cualquier bosta, etc. Tal vez algún joven alocado vea esa tapa y abra un poco los ojos pintados con el rimmel de la vieja...

no tan iguales dijo...

Me había perdido esto, que me pareció espectacular. Me encanta el rescate de la rebelde tragalibros, será que en mi infancia solía ser un poco así.