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domingo, 12 de mayo de 2013

Así son ustedes

Como el niño que hace llorar a otro y se defiende ante el mayor a cargo diciendo "Él empezó primero", la versión adulta del mismo niño no muestra mayor madurez cuando se ataja de igual modo ante una acusación que lo involucre: rápidamente necesita encontrar a otro que haya cometido por lo menos el mismo delito, y si es el acusador, mejor. El inconveniente surge cuando al acusador no se le conoce mayor defecto, caso en el cual, se busca mentalmente a alguien criticable, se toma una coincidencia entre ambos que pueda ubicarlos en el mismo equipo, y se responde refiriendo al crimen del convenientemente convocado ausente, anteponiendo un cómodo "Ustedes". "Ustedes qué me acusan si quemaron a Juana de Arco", por ejemplo, si el que nos señala que entramos a la casa con excremento en la suela es inglés. Es la versión adulta del "espejito rebotín" infantil.
Por lo general, la generalización parece general. Un diálogo entre individuos se convierte de repente en una batalla entre grupos de interés, ante la sola pronunciación de esa palabra mágica: "ustedes". En el necio astuto es una estrategia. En el menos lúcido, una reacción. Es el caso de quien no se luce precisamente en comprensión de texto, defendiéndose incluso de cosas que no fueron las dichas, lo cual en una discusión verbal puede generar la confusión necesaria para huir entre la cortina de humo, pero en un debate escrito lo deja expuesto ante cualquier lector futuro que esté ajeno a los calores del momento y posea dos dedos de frente. Hoy lamentablemente, poco ayuda cierto vicio posmoderno de creer que pueden discutir en igualdad de condiciones la palabra ajena y la mía para describir lo que pienso yo mismo. Y si sumamos el éxito de toda mentira bien insistida, podemos trascender pegados a gente que nos es indeseable, sólo por un “ustedes” dicho por alguien con más poder.
El niño que cerraba los ojos para que el resto no lo vea, finalmente perfeccionó su treta repartiendo vendas al resto. No lo precisaría ante una acusación falsa, ya que no hace falta desviar la pelota cuando tenemos la verdad para atajarla. Aún así, ese es su modo de actuar, porque (desde que cerraba los ojos) cree que le da resultado. Remontándonos aún más en su tiempo, algo parece quedar de su placentera experiencia en la placenta, etapa durante la cual el mundo se dividía en “nosotros” (yo con mamá que me alimenta) y “ustedes” (el agresivo mundo exterior). Cierta visión dicotómica que separa al blanco del negro, sin grises (y sobre todo sin colores) lo deja a uno oportunamente en el lado correcto. En consecuencia, todo el que no está conmigo está en mi contra: en el homogéneo bando de mi oposición, del odio, del Mal. Y esos son “Ustedes”.
-Soy opositor porque no me gusta que me roben. -¡Ah, qué decís si USTEDES le robaron el oro a los incas!
-Soy oficialista porque ningún otro tiene huevos y un plan. -¡Lo mismo dijeron USTEDES cuando invadieron Polonia!
-Que tengas un feliz día, mi amor. -¡Sí, mucho ‘feliz día’ pero USTEDES después nos prenden fuego!
-Mañana cumplo años. -¡Uy cómo rompen con eso USTEDES las de tu signo!
En esta tenaz lucha contra los fantasmas, desde la trinchera no se distingue al individuo. Si pecasen de exagerados mis ejemplos, valga entonces el (mal) ejemplo de algún ministro acusado de corrupción, para quien sus críticos (año 2013) "son los mismos que vencieron en Pavón, los que nos llevaron a un conflicto fraticida con Paraguay, los que en 1820 contrataron (sic) el préstamo de la Baring Brothers, los que impulsaron la batalla de Caseros, los que llevaron a la catástrofe de fines del siglo XIX… los que derrocaron a Yrigoyen, los que impulsaron la década infame, los que formaron la Unión Democrática, que es tan destituyente como algunos sectores condenados por nuestro partido,... los mismos que bombardearon Plaza de Mayo en 1955 y los que desaparecieron a 30 mil personas”. Todo esto hicieron, para De Vido, quienes hoy dicen que el índice de la construcción bajó.
Tenemos entonces que los federales de Urquiza que vencieron en Caseros a Buenos Aires, son los mismos de Buenos Aires que vencieron en Pavón a los federales de Urquiza… entre otros absurdos reduccionismos, forzados para trasmitir un simple sofisma: que si un asesino que torturó repite tal mentira, quien repite tal mentira es un asesino que torturó. La utilidad de este tipo de falacias es que permite embolsar a cada opositor con "ustedes", los torturadores, cuyas cualidades son convenientemente transmisibles al resto, incluyendo a ese opositor que fue torturado durante la Dictadura y que podría correr al gobierno por izquierda, y ahora devenido en su propio torturador y más aún: negado por el oficialista defectuoso (aquél que le esconde al rey que está desnudo) de cuya visión, ese incómodo opositor está desaparecido.
Quisiera evitar, tanto que esta nota resulte una mera columna política por culpa del ejemplo final, como que se soslaye su objetivo de apuntar contra las generalizaciones de quienes creen que uno se llama Ustedes. Ojalá sirva el siguiente video para mi propósito. Pero no sé si voy a lograrlo: al fin y al cabo, malinterpretar todo es lo típico de ustedes, los lectores.

6 comentarios:

Zoqueta dijo...

Es verdad que es bastante común generalizar para defender algo, o para no hacerse cargo. Sería mucho más fácil hablar en singular, o directamente dirigirse al que como decís vos es el "acusador", pero siempre se cae en la misma tendencia.

EL video es increíblemente demostrativo!! Jajajaja. A mi también me enerva cuando un hincha de futbol habla de "nosotros" y "ustedes" como si ellos jugaran....

Guri dijo...

Me hizo recordar mucho mucho a este post que escribí hace casi 5 años. Triste, no hemos cambiado nada.

Igual, el video es una joyita. Lindo para que los profesores de ciencias sociales o humanidades se los pasen a sus alumnos :)

zippo dijo...

Me puedo suponer que, el problema reside en que pocas veces podemos hablar por nosotros mismos. Escudarse en una tendencia general defensivamente, o bien, embarrar al otro en un grupo supuestamente malévolo, sólo nos hace ver lo pobre que es nuestro pensar como individuos.

Zoqueta dijo...

Ah, me acordé...una vez tuve la mala idea de meterme en una discusión política (no voy a decir mucho al respecto ante la duda de que haya gente que defienda cosas que yo no), y yo quería defenderme usando el "yo", y la otra persona se me ofendió porque no hablaba de "nosotros", como si mi punto de vista fuese el mismo, o como si yo fuese parte de un grupo de personas o de pensamiento político y no pudiera defenderme sola. Me hizo enojar más, le dije que yo buscaba defender MI punto de vista, que no hablaba en nombre de un grupo mayor, y más se me ofendía!! Me decía cosas como "ustedes son así, egoístas, desagrupados, hablan en primera persona".
La verdad es que me descolocó ese muchacho.

Viejex dijo...

Una vez que uno se percata de cuán frecuentemente -como dicen los Les Luthiers- se "razona fuera del recipiente", enferma comprobarlo día a día. Una de las formas que a mí más me choca es cuando alguien habla de otra persona con la que está de acuerdo diciendo, más o menos: "Ay! Fulano escribió el otro día lo mismo que yo pienso...es como si me leyera la mente, mire! Siempre le digo a todo el mundo que vale la pena leer lo que escribe, ¡es tan inteligente!!"

Maximus dijo...

Lo que me aterra de leer este post, es que mientras tanto leo esto, dos tipos a mi lado hablan como si fuesen parte del equipo por el que hinchan. Quiero morir.