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sábado, 30 de octubre de 2010

100 años de Miguel Hernández

Un 30 de octubre fue la primera elección de nuestra actual democracia. Yo era púber, y entre mis discos más escuchados estaba el que hiciera Serrat en homenaje al poeta republicano Miguel Hernández. A tavés del cantante catalán, muchos conocimos a poetas de la talla de Antonio Machado o del que ahora nos ocupa y que hoy, en la misma fecha, cumpliría 100 años.
Nacido en el pueblo de Orihuela, crecido en la campiña cuidando rebaños, conocerá alllí a la novia que será su viuda, y ganará más adelante un espacio en el mundo literario de Madrid, cuando llega la Guerra Civil y el poeta antibelicista es llevado por la historia a combatir del lado antifascista. En los frentes, recita poemas. Había perdido un hijo de 10 meses, pero en 1939 nace el segundo, aquél a quien su esposa apenas puede alimentar con cebolla mientras él- ya finalizada la guerra- es llevado de prisión en prisión hasta morir a los 32 años con su salud resquebrajada.
Su vida puede verse aquí o leerse en Wikipedia, o en el sitio de la Fundación que lleva su nombre. Yo quiero compartir el poema que escribió para la pared de un hospital donde se recuperaban los milicianos heridos en combate, y al cual musicalizara Joan Manuel Serrat de modo insuperable.
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miércoles, 27 de octubre de 2010

De censos y ex-presidentes

El Censo de 1980 fue realizado bajo la dictadura militar, y no se recuerdan quejas masivas: el clima de inseguridad tenía prohibida su sensación térmica, aunque los secuestradores ya existían, sólo que entonces eran -en todo sentido- oficiales. Luego vendría la guerra de Malvinas, y la gente celebrando espontáneamente la locura un 2 de abril en Plaza de Mayo. Luego vendría la derrota, y la gente celebrando ¿espontáneamente? la caída de un Régimen cuyas miserias recién empezaban a descubrir pese a haberlas tenido frente a los ojos.
El Censo de 1990 no se hizo, hasta 1991. A aquél gobierno militar le había vuelto a seguir una experiencia democrática, esta vez consolidada en buena medida gracias a la gestión de un estadista como Alfonsín, y no tanto por la de quienes buscaron levantamientos desde regimientos -en casos de extremas- o pararon más de una docena de veces al país, en el caso de la media mediocre. La gente votó el discurso populista de Menem en 1989, y votó el discurso privatista de Menem en 1995.
El Censo del 2000 también se corrió al 2001. Otra vez debió realizarse al año de asumir un nuevo gobierno, esta vez el de Fernando de la Rúa, quien desde una alianza progresista y opositora intentó mantener la ficción neoliberal previa del "1 a 1". El mismo año en que nos censaban, cesaría su gobierno de mala manera. La gente se volcó a las calles en medio de una crisis de consecuencias imprevisibles. Cuando llegaron las elecciones, votaron a Menem (iniciador de la política económica que ahora se derrumbaba) y a Kirchner. Le pese a quien le pese, fue éste último quien sacó entonces el país adelante. Y posiblemente, haya sido el mejor presidente de los últimos 20 años.
El Censo 2010 es el de ahora mismo. Alguna gente se niega a colaborar. Es la gente que participó anónimamente de varios de aquellos errores históricos. Es la gente que no vota ni participa, para que llegue cualquiera y después poder quejarse escandalizada como inocentes. Es la gente que justifica sus miserias porque las ajenas son mayores. Es la gente que se oponía a los cortes hasta que los hicieron ellos mismos. Es la gente que no celebra la vida pues festeja la muerte de sus rivales.
Soy opositor, pero soy democrático. El Censo -como el Bicentenario- es del país, no de un gobierno. Soy argentino. Aunque tal vez, no soy gente.
En el mejor caso -ojalá- soy pueblo.

viernes, 22 de octubre de 2010

El Desafío Cola

Históricamente la imagen de Coca-Cola ha estado ligada a la del imperialismo yankie. Es curioso que a Pepsi no le ocurra en la misma escala, siendo que (también históricamente) se liga a ésta con el Partido Republicano de Reagan o Bush y a aquella con el Demócrata de Clinton u Obama. Desde luego, a nuestra distancia poca diferencia vemos entre unos y otros, y el efectivo poder de la coca (cola) se ve en cómo ha impuesto en todo el mundo la imagen roja y blanca de Santa Clauss (Papá Noel en estas tierras, el viejo Pascuero en Chile) desde que en 1931 popularizase la imagen que de San Nicolás pintara Habdon Sundblom para sus anuncios.
El gobierno boliviano del cocalero (literalmente) Evo Morales, lanzó este año la Coca-Colla como un modo de competir a nivel regional, pese a que él mismo criticó luego el consumo de esta clase de bebidas aquella famosa vez en que señaló que las características actuales de la alimentación burguesa provocan homosexualidad (con la consecuente confusión mental del progresista que quiera apoyar a los gays tanto como a Evo, y que aún no ha visto la incoherencia de ir a marchas en defensa de los travestis con la efigie del homofóbico Che Guevara).
Lo cierto es que hay más de una crítica contundente a estas bebidas, y quien no las crea tiene a la Revista Internacional de Práctica Clínica informando desde la ciencia que la Coca-Cola debilita. Por supuesto, poco importa a la hora de tomar un Fernet con cola, esa curiosa combinación entre una bebida alcohólica criolla y la gaseosa del Imperio, donde está claro que es mejor la coca que la pepsi. Más peligroso que mezclarla con alcohol parece ser el hacerlo con pastillas de Mentos, tal como mostraron hace años los de Eepybird y luego montones de videos en YouTube.
Pero Pepsi no se queda atrás: en estos días está culminando el PepsiMusic en Buenos Aires y no tuvieron mejor idea que hacerlo junto a la Reserva Ecológica Costanera Sur, justo cuando las aves están llegando de lejanas migraciones e iniciando su época reproductiva. Esta semana ya se vieron anfibios fatalmente afectados por el evento, para alegría de los mosquitos de nuestra ciudad. La ONG Aves Argentinas intentó evitar el suceso, pero el gobierno de la Ciudad está más atento al pogo de Núñez, donde los electores son más fáciles de cuantificar.
Como nota de color, vaya una vieja anécdota: cuando Pepsi organizó un concurso de preguntas y lo publicó en todos los diarios menos en Crónica, su dueño Héctor García puso en su periódico todas las respuestas.
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Actualización: Encontré esta nota de García Márquez (1981) sobre Cuba y la Coca-Cola. Podría ilustrarla esta foto del Che.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Diosa infernal

En Babilonia, Ereshkigal era la señora de la esterilidad y de la muerte. Obviamente, no tenía buenas migas con la diosa del amor, Ishtar, quien una vez bajó al inframundo para hacerle... la guerra. Ereshkigal se asustó pero logró vencerla. Sin embargo, Ishtar se le escapó cuando vio a su carcelera apasionadamente distraída con... un eunuco. Claro, suena lógico siendo diosa de la infecundidad, semejante atracción. El caso es que así parecen sucederse las estaciones agrícolas, como una constante reposición en cartelera de esta lucha en el lodo entre ambas diosas.
Por otro lado, quien realmente le movía el piso a la diosa de la muerte era Nergal, dios de las pestes, que pertenecía a la Asamblea de los Dioses. Al parecer, algún tiroteo esporádico tenían, pero ella no lograba retenerlo. Al menos, eso se rumoreaba. El caso es que una vez Nergal no saludó a un enviado de ella como estipulaba el protocolo, así que Ereshkigal exigió a la Asamblea que se lo envíen a rendir cuentas. Los dioses aceptaron de buen gusto despachar al colega mal educado, quien furioso debió ir hasta el mundo subterráneo. Allí, la agarró de los pelos (no tenía modales, efectivamente), y -cuando iba a acuchillarla- ella le pidió clemencia ofreciéndole sabiduría y matrimonio para gobernar sobre los muertos en calidad de esposo suyo. Como suele pasar en estos casos, se salió con la suya y él aceptó. De tanto seguir la muerte a las enfermedades, parece que ya son pareja.
Mientras tanto ¿Qué fue de la vida de Ishtar, diosa del amor? Ah sí, los asirios la harían diosa de la guerra, y en su nombre se coronarían reyes históricos como Asurnasirpal II, famoso por amputar prisioneros y desollarlos vivos. Parece que la Inquisición sucesora del pobre Cristo que dijo "Amaos los unos a los otros" no fue tan original después de todo.

lunes, 18 de octubre de 2010

Ya nadie recuerda a Frederic Chopin...

El título corresponde a una excelente obra teatral de Roberto Cossa que transcurre en la Buenos Aires de 1946, para cuando se acerca otro aniversario de la muerte del músico. Este 2010 se habló de Chopin el 1º de marzo, al cumplirse el bicentenario de su nacimiento, pero nuevamente fue olvidado en la fecha de su muerte: el 17 de octubre... En Argentina, Día de la Lealtad. Y de la madre, en esta ocasión.
Leal a su madre patria, este pianista polaco ya componía polonesas a la edad de siete años. Así también improvisaba y daba conciertos a los ocho. A los catorce conoció el folklore de su nación de la mano de los propios campesinos. A los diecinueve deslumbró en la exigente Viena. Tenía veinte cuando dio su primer concierto solista en Varsovia, mientras comenzaban revueltas populares, con cuyas ideas comulgó.
El levantamiento polaco contra la dominación del Zar no era bien visto en la Europa monárquica, y esto no favoreció al músico en Austria, que triunfaría sin embargo en París. Allí estaba cuando supo que los rusos aplastaron brutalmente la rebelión en Varsovia. Profundamente afectado, decidió que no renovaría su pasaporte en una embajada rusa. Mientras subsistía dando clases de piano entre aristócratas cultos, colaboraba con los patriotas que llegaban al exilio. Pronto Chopin tendría prohibido el regreso a su patria.
Varios de sus alumnos no eran de la nobleza, y varios de sus pocos conciertos públicos fueron a beneficio. Asombrado siempre de su propia repercusión, fue pareja de la baronesa de Dudevant, más conocida como George Sand, y amigo de Liszt, Berlioz, Mendelssohn, Víctor Hugo y Delacroix, además de serlo de antiguos compatriotas que lograban sacarlo de su estado taciturno. Su frágil salud lo fue llevando a la muerte ya como un artista consagrado en Europa. Tenía treinta y nueve años. Y entre sus pertenencias, una copa guardando tierra polaca.

"Fantasie" Impromptu, Op. 66 de Chopin, interpretado en 2001 por Li Yundi, con 19 años.

Aunque sea universal, todo arte tiene una patria.
Pero aunque tenga una patria, el arte es universal.