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lunes, 8 de febrero de 2010

Güemes apeado

En esas tierras de vicuñas, quenas y altiplano, el barbudo guerrillero que soñaba la libertad de Sudamérica recibía el disparo por la espalda que habría de enfriarlo eternamente joven. Él y sus seguidores nos habían estado defendiendo del imperialismo que insistía en intentar someter estas tierras al hemisferio Norte. Pero las grandes escuelas de guerra eran constantemente ridiculizadas por esos gauchos desaliñados que insultaban en quichua, en aymará, en español, y descargaban su guerra de guerrillas contra las prolijas milicias realistas. Esas que tenían dueños en vez de sueños.
Ahora Martín Miguel se está desangrando. Lo traicionaron los oligarcas de su propia provincia, los personeros del capital sin patria que nunca lo quisieron. El guerrillero heroico le pide a Vidt, su lugarteniente, que jure continuar la lucha. Pero sabe que cundirá la desmoralización en la paisanada. Su amigo, el general José de San Martín, que viene combatiendo desde el otro lado de la cordillera, queda en inferioridad de condiciones al perder semejante columna de su plan libertador. Al año siguiente, en Guayaquil, deberá ceder la empresa a Simón Bolívar. Y perdido ahora nuestro Alto Perú, habrá que esperar años para que sea liberado, desde arriba, y conforme otro nuevo estado, cuyo nombre honrará por siempre a un general venezolano.
Güemes cierra los ojos, pero respira. Se recuerda a sí mismo con 21 años, derrotando ingleses en Buenos Aires. En esos tiempos, con otros jinetes aprovechó una bajada del río para capturar un buque de guerra encallado. La famosa marina inglesa, vencida por sudacas ¡a caballo! Ahora no puede ni sonreír. Desde que padece hemofilia debió confiar la acción a su pueblo y ser el ajedrecista de sus movimientos. Los hombres luchan y las mujeres y niños espían al enemigo, en un frente que fue alcanzando los 700 kilómetros. Cuando se acercan los realistas, los paisanos abandonan sus propiedades sin dejarles nada de provecho. Luego, atacan esporádicamente al gigante con pequeños golpes certeros que no le dan descanso. Condecorados militares enemigos debieron retirarse mientras Güemes no dejaba de aislar a los españoles de los vendepatrias locales. Ahora tendrá que morir sin saber qué futuro le espera al país que ayudó a nacer. Salta está en manos de los realistas, y el poder central de Buenos Aires -que carece de realismo- sólo parece celebrar la caída de otro caudillo de provincias.
Intentaron quitarle el poder que tenía, y no pudieron. Güemes les perdonó la vida pese a todo. Pero entonces intentaron quitarle la vida a él, y pudieron. El general desangra sus 36 años de edad, sobre un catre improvisado bajo el cielo salteño. Hace diez días que su herida no cicatriza, por la hemofilia. Tal vez sea mejor irse así, para no involucrarse después en las guerras fraticidas que ensangrentarán a la patria por décadas. Tal vez sea mejor irse así, sabiéndose el primer general argentino que muere en acción de guerra contra el invasor. E ignorando que, también, será el último.
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Ya todo pasó. El primer gobernador elegido por su pueblo (ni por la corona ni por los porteños) terminó su agonía. En el futuro, acaso a 115 años de su nacimiento, alguien quizá lo recuerde en un mundo de tecnologías aún inimaginadas y escriba sobre él sin tinta ni papel. Pero ahora falta mucho para esos fantásticos tiempos en que se mixturarán comunicación y olvido. Y sus gauchos están ocupados en aprestarse para recuperar su suelo.
Entonces los godos no invadirán nunca más el norte argentino.
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14 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Que gran tipo, este Guemes. siempre sostengo que èl, y Belgrano, son los dos pròceres que tenemos.

En Rosario, cerca de donde yo vivìa. Està la plaza guemes, y hay una escuela. Frente a la escuela, la estatua de Guemes sobre un caballo.

Una noche, le pintamos de rojo las pelotas al caballo.

Me arrepiento. Que salvaje.

(pero causò impacto)

Lincy Lu dijo...

ay Gaucho, yo que estaba con los lentes puestos, tomando con seriedad el relato hasta que leo e imagino las pelotas rojas...me impactó también.

Disculpeme unServidor.

El Mostro dijo...

Concuerdo con el Santillán. Perfectamente podría haber transado con los godos, pero no.
Otra hubiese sido la historia del federalismo con él.

Pazcual dijo...

No sé muy bien el porqué, pero hay una extraña manía en los seres humanos de olvidar a quiénes de verdad quisieron hacer cambios y a elevar como dioses a aquellos que no hicieron más que guerra y desolación.
Cosas de humanos.

Saludos,

Paz

Carugo dijo...

Más allá de lamentar la traición a Güemes uno debiera lamentar la traición de todos los que no enseñan la historia como debe ser y buscan que el olvido sepulte a aquellos pocos (muy pocos, en realidad) personajes de la historia Argentina que "resisten el archivo"
Muy bueno.
Saludos!

unServidor dijo...

Gaucho: La de la foto es otra plaza y, como puede ver, no falta gente con pintura dispuesta a dejar su marca en el monumento. Ojalá también sepan arrepentirse.

Lincy Lu: Después del "affaire Santillán" es que decidieron hacerle estatuas más altas...

Mostro: Coincido. Del federalismo, del país mismo y de la propia emancipación continental.

Pazcual: Será que los necios sólo entienden a sus iguales?

Carugo: Para que me vean grande los enanos, debo esconderles que existen gigantes.

licha dijo...

es cierto, durante 7 años d primaria, el programa de historia se repitió sistematicamente: 25 d mayo, 20 de junio, 9 de julio, la muerte de San Martin, desp la de Sarmiento, El día d la raza y para d contar....es más desde marzo hasta el 25/5 creo q no daban historia!

Opin dijo...

Cabe recordar que Güemes es estudiado en diferentes universidades a nivel mundial y por sobretodo en los círculos militares. Sus tácticas de ataque y huida por diferentes flancos junto con el concepto aplicado de tierra arrasada, son considerados como los inicios de la guerra de guerrillas.
Se ha mantenido mucho mas vigente incluso que San Martín y Bolivar.
Muy bueno el recuerdo.

LIBERTARIO dijo...

Mirá vos Güemes...

Any dijo...

Cuando estuve en Salta me enteré de detalles de su historia que no conocía y vi como los salteños lo siguen recordando y honrando.
Güemes y sus gauchos no tienen el reconocimiento y el recuerdo que merecerían, salvo en su propia provincia.
un abrazo

El Gaucho Santillán dijo...

Pasa que Guemes, era federal hasta los maritales. (del caballo)

El cura de la escuela, se quejò a la Municipalidad por ser "indecoroso".

Entonces, vinieron de la Muni (bajo nuestra atenta mirada) para limpiarle las bolainas al equino.

Y le quedaron brillantes!! Resaltaban màs.

Lo dejamos asì, para recuerdo de futuras generaciones.

unServidor dijo...

Licha: La historia nacional a veces parece la de Buenos Aires, y el interior aparece sólo cuando le afecta.

Opin: Sin dudas, Güemes tenía mucho más para dar todavía.

Libertario: Libertador, era él.

Any: Cuando los grandes terratenientes sojeros devastan la naturaleza salteña, me pregunto si la provincia no sigue cínicamente en manos de quienes lo eliminaron...

Gaucho (de Güemes) Santillán: Con las bolas depiladas brillando, debió ser el primer caballo metrosexual de la historia.

Almafuerte dijo...

Estas crónicas históricas pintan para el podio de los mejores post del año, y estamos en febrero.

Los Infernales de Güemes, los Gauchos de Molinos, cuántos anónimos, y cuánta deuda para con ellos.

unServidor dijo...

Gracias por el aliento. Espero poder brindar algunas más durante este bicentenario.