Google

miércoles, 10 de febrero de 2010

Seleccione cosos

En su Enciclopedia Mundial del Coso, Esteban Podeti reúne casi un centenar de... esteeem... "cosas". Un par de ellas fueron enviadas por un servidor, y su talento (de él) supo darles forma, insuflar vida, bautizar con un nombre y bendecir. Aquí copipasteo ambas entradas, con agradecida reverencia a su autor, mientras empiezo a digerir el fin de mis vacaciones.
.
La caquita de agujereadora: (8-6-7) El Sr. UnServidor, si es que ese es su verdadero nombre, rinde homenaje a “unas cositas que ya nacen inútiles. Antes no existían, no se diferenciaban del contorno. Pero a partir de que la agujereadora se hizo verbo y el verbo se hizo metal y habitó entre nosotros, a dicha herramienta se le van juntando en su vejiga plástica una creciente cantidad de circulitos de papel que cobran existencia en el preciso instante de su degollamiento, como cabezas acumuladas en el cesto de la gillotina ‘por un crimen que no cometieron’ ya que no eran cabeza de nada: simplemente, estaban en el lugar menos indicado.
Almas generosas lo pueden convertir en papel picado para carnaval, mientras otras menos piadosas los tiran de sus balcones microcéntricos a fin de año, como cirujanos que arrojaran felices, desde la terraza de los hospitales, los apéndices que sustrajeron durante los últimos meses...” En realidad, la “caquita de agujereadora” sólo sirve para caer sobre nuestros pantalones, como caspa de utilería, en un momento de distracción mientras jugábamos imprudentemente con la base de caucho, para luego ser dispersadas hacia el piso por medio de barridas manuales, al quejido fastidioso de “bueh, qué cosa”...
.
El sombreritus: (12-11-8) El Sr. Unservidor desea incluir en la colección al “cucuruchito de sachet de leche” o “Sombreritus”. Lo define como “aquel cucuruchito aplastado que otrora hiciese ‘punta’ en el sachet de leche, y hoy es un par de triangulitos unidos por dos lados, ora en la mesada, ora en el piso cerca del tacho.” El “Sombreritus”, que pareciera un bonetito de papel para cucarachitas, suele compartir su hábitat con dos o más “Sombreritus”, especialmente en hogares donde viven niños, ya que sus “cuerpo-madre” -los sachets de leche- son desvirgados a diario. La volatilidad del “Sombreritus” le permite posponer su viaje final al tacho de basura, muchas veces adhiriéndose a nuestros dedos sin que lo notemos y saltando audazmente a los alrededores.
Los descubrimos más tarde, medrando en la zona, en un rincón de la mesada o la cocina misma, y entonces nos dan pena y decidimos esperar a que el viento o alguna otra fuerza los termine de depositar en el piso, para que la Justiciera Siega del barrido los aniquile definitivamente. Es así como a veces se acumulan dos o tres “Sombreritus” en la misma estancia, a veces en el mismo sector de la mesada, algo desorientados pero buscando darse ánimo. E imaginamos que estos seres pueriles, improductivos y de mirada extraviada organizan una pequeña fiesta o “Desfile de la Victoria”, para celebrar haber sobrevivido hasta esta reunión.
¡Rataplán, rataplán!, hacen entonces los “Sombreritus”. Como Padres, o tal vez Dioses, sonreímos ante su pantomima y les damos un día más.
E.P.

12 comentarios:

LALE dijo...

En su momento comenté que ambos "cosos" para mí eran útiles, o al menos mis progenitores me transmitieron el "sentido-codito" de que todo, TODO, puede ser utilizado.

Ejemplo 1: Recuerdo un pescadito dibujado por mi papá, la diversión era pegarle escamas de todos colores, que eran esas caquitas sobrantes de los papeles que él agujereaba (re divertidos porque tenían colores). Recomendado hasta los seis años.

Ejemplo 2: lo apliqué con sobrinos que no se entretenían con nada. ("Mirá mirá el duendecito del dedo, puede ser chiquitito o puede ser altote, a ver inventemos ina historia del duendecito del dedo.."). Recomendado hasta los cuatro años.

Pazcual dijo...

Lo siento, no pude continuar porque vi la palabra cucurichito y me dio el ataque de risa y desde entonces, no he podido parar.

Saludos,

Paz

El Gaucho Santillán dijo...

Los sombreritus sirven para hacer tìteres. en serio. te dibujàs los ojos en un dedo, y le ponès eso.

"Tìtere exprès""

El Mostro dijo...

¡Y le pagan enciman! Diosemio...

Luciano dijo...

Yo se los ponía de sombrero de San martín a algunos soldaditos...pero hace muuuuuuuuuuuucho eh.

Any dijo...

Ahjajajajjjj lo del sombreritus es una genialidad! Sería para que las cucarachas se conviertan en super-cucarachas como Superhijitus?
Hace un par de días vi pasar una que debe haber usado el sombreritus, por su tamaño digo, era de competición la desgraciada!. Ahora sé de donde viene el tema.
saludos

Opin dijo...

Brillante Post.
Me encantó la forma descriptiva.

Ya mismo estoy juntando los sombreritus de mi cocina que desde hace dos años se juntan en un rincón.

Pero la caquita de agujereadora pasará a la posteridad como la mejor descrita.

Taluego

unServidor dijo...

Lale: El sentido-codito de mi abuelo pasaba por juntar los fósforos usados para seguir aprovechándolos. Hoy no me son tan caros como a él, pero uno debe honrar a sus ancestros, decía Confucio...

Pazcual: Décadas atrás, había un locutor que enloquecía a las oyentes cuando en las radionovelas decía "Cucuruchito mío"...

Gaucho: Títeres mal educados, que se saludan sin quitarse el sombrero.

Mostro: No es su fuente de ingreso, créame.

Luciano: Ese era el cortado con tijera, porque con los dientes no quedaba digno de un general respetable ¿no?

Any: Claro ¿por qué cree que algunas vuelan y otras no? Fufú, y chucuchucuchucu.

Opin: Gracias por lo que me toca (es decir, cuanto está en itálicas entre comillas).

LALE dijo...

Unser, los fósforos-reutilizables-acercándolos-al-calefón-ya-prendido no son cuestiones coditos... son un MUST de la vida cotidiana!

Caramba.

Pazcual dijo...

ya me cae bien ese locutor :D

Luciano dijo...

Cuando uno es chico no entiende de finuras.

unServidor dijo...

Lale: Gracias por quitarme otra culpa.

Pazcual: Me puse a buscar su nombre y parece que estoy equivocado; se llamaba Oscar Casco y su expresión famosa era "Mamarrachito mío". Así que, si nadie lo reclama, tomo posesión del cucurucho.

Luciano: Gran verdad. De hecho, con mis primos en el monte hacíamos guerras sin soldaditos, tirándonos bosta.