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miércoles, 14 de julio de 2010

Ciencia y Religión

Entre las noticias desatendidas de la crónica diaria, a veces hay algunas que, además de informar un dato en sí, ayudan a pensar otras cuestiones. Es el caso del siguiente par...
  • Los Frailecillos: Un GPS en sus patas da cuenta de que estas aves se sumergen y alejan de la costa menos de lo que se suponía hasta hoy.
  • La edad de la Tierra: Parece ser 70.000.000 de años más joven de lo que se creía hasta ahora.
Es tan natural que pasa desapercibido: la ciencia se permite a sí misma esas correcciones sobre la marcha, siempre y cuando sea el propio método científico quien corrija lo que antes parecía cierto. Conste que no hablo de los científicos (gente entre la cual existen necios, corruptos, pedantes, etc, como humanos que son) sino de la ciencia. Ella intenta observar la realidad, y cuanto más descubra, mejor.
Mucho le debe a otros científicos anteriores, como a los árabes de España cuando todavía no los echaba la fe católica. Ellos no temían investigar, pues consideraban que todo cuanto se pueda descubrir no haría más que mostrar la grandeza de la Creación. Más maravillas vemos, más admirable es Dios. Otro será luego el pensamiento de la Inquisición.
El saber religioso de hoy, no comparte con la ciencia un mismo método. Ya trae verdades reveladas. La edad de la Tierra, por ejemplo, no puede modificarse de un día para el otro. No siempre fue así: la palabra "ojalá" con la que modestamente aceptamos nuestras limitaciones viene del árabe "law sha'a Allah" ("si Dios quisiera") con la que aquellos científicos peninsulares se desprendían de cualquier omnipotencia propia. Pero así como la ciencia puede vencer a la larga a los científicos, más cuesta arriba se le hace a la religión vencer a los religiosos. Entre éstos también existen los necios, corruptos, prepotentes, etc. Así los sucesores del rabino que sólo mandaba amar persiguieron al prójimo desacatado, en nombre (y ausencia) de aquél. Si Jesús dijo que nuestros pelos están contados (sin dictaminar una cifra), nunca faltará quien decrete después la cantidad exacta, olvidando si aquello fue dicho para hablar de otra cosa más importante... y olvidada.
Las diferencias de los métodos son paradigmáticas, despegan desde distintos portaaviones. Sus conclusiones pueden semejarse pero se diferencian tanto como los verbos descubrir e inventar. Ambas sin embargo intentan vencer la incertidumbre, requiriendo en un caso cierta actitud moral, y dictaminando en el otro cuál es la moral. Y otra moral, material y visceral, trasciende desde los humanos que recorren ambos territorios, pues no son diferentes. Cuando se intentó pasar como restos de una nueva especie de homínido la unión de un cráneo humano con una quijada de gorila, la misma ciencia dio por tierra la trampa. Otras trampas aún no se descubren y gozan del éxito, pero las herramientas para poder descubrirlas existen. Dentro de la religión el juego es distinto, es más conveniente una vertical que una horizontal, y las cosas son como son, porque primero está la Fe. Y tampoco falta quien en su nombre distorsione las cosas en nombre de la "noble causa", aunque el hecho contradiga la ética propuesta desde las palabras. Ejemplo: este imperdible video.
Ahora bien: religión y ciencia no son sólo instituciones. Cuando diferenciamos modos de pensamiento en tanto formas de encarar al mundo que nos rodea, estamos observando procederes que pueden asemejarse bastante a nuestros actos. Un ateo convencido de que el martes 13 trae mala suerte o temeroso de nombrar algo porque su mención trae mala suerte, es un religioso mal que le pese. En este aspecto, la tensión es más habitual e ingobernable de lo que vemos. El llamado "sentido común" suele ser más religioso que científico. La "opinión pública" también cae en esas arbitrariedades según el sistema de creencias mayoritario. Aunque un referéndum o una ley estatal dictamine que yo puedo elegir de qué especie animal soy, la realidad escapará a nuestras verdades.
Cuando la ciencia oficial y la religión concordaban en considerar que el sol giraba al rededor de la Tierra, aún así, las cosas eran como eran pese a nosotros. Podemos equivocarnos. Sólo deberíamos aceptarlo y posibilitarnos el corregirnos una y mil veces.

8 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Sìiiii! el "Hombre de Piltdown"!! Que chorro, èse inglès.

Con respecto al resto del texto, considero que es una enjundiosa visiòn del mundo circundante, aclaratoria del pequeño e insignificante papel que jugamos dentro de la creaciòn, a pesar de nuestros màs importantes esfuerzos.

Se pone, aquì, de manifiesto, el innegable hecho, de que no construimos la realidad con nuestras palabras, ni modificamos la naturaleza de las cosas, por tener un punto de vista distinto al de la Fe (sea cual sea), o al de un mètodo u opiniòn cientifca que no comulga con el nuestro.

Las cosas han sido, son, y seràn, de una sola forma, y debemos aprender de nuestros propios errores, como con lo de la "Papisa Juana".

Anatoly Fomenko, en su "Nueva Cronologìa", ya habìa adelantado que la historia "ortodoxa", està equivocada, que lo del "Rey David", està por verse, y que los 500 hijos de Matusalèn, es una exageraciòn de la "reproducciòn sexuada".

Y ahora que se sabe que los "Frailecillos" no vuelan tanto mar adentro, podrà reveerse el celibato, que tanto mal ha hecho en los conventos.

No puedo màs que agregar:

-"Viva el dotor!"-

(lo siento. fue màs fuerte que yo)

ENSU dijo...

Conozco muchos frailes que serían mucho más útiles si se sumergieran bien profundamente en un balde -no se necesita mucho más-. Da lo mismo si es cerca o lejos de la costa.

¡Vaya instituto de belleza al que ha ido la Tierra! ¿Quién se pudiera quitar 70.000.000 de años? Será el verdadero elixir de la juventud...

Viejex dijo...

Impecable, UnSer. Otra vez me deja sin palabras.

Fla-q dijo...

creo que bien podría la religión invertir tanta energía cósmica en el incremento del conocimiento en lugar de ocultarlo...

licha dijo...

pfff, el gaucho ya dijo todo, esto me pasa por llegar tarde...

licha dijo...

definitivamente, podría haberme perdido ese video...
jejejeje!!!

Nick dijo...

Me acordé de ese gráfico que compara el método científico con el método religioso :)

Uno revisa la historia de la ciencia, ve cuanto daño hicieron las religiones a lo largo de los siglos y le dan ganas de llorar, después agarrás, leés a Giordano Bruno y te calmás un poco, claro que en la contratapa del libro te cuentan que la inquisición lo quemó en la plaza...

Maldito video, voy a estar con la canción pegada todo el fin de semana.

unServidor dijo...

Guacho: El verdadero "chorro" nunca quedó claro quién fue, y varios científicos mancharon sus carreras al defender honestamente lo que era un fraude, que si bien duró 45 años, ya al segundo empezó a ser discutido en la comunidad y es ella misma la que lo delata gracias a su propio ojo escéptico.
"Una de las razones del éxito de la ciencia es que tiene un mecanismo incorporado que corrige los errores en su propio seno. Quizá algunos consideren esta característica demasiado amplia, pero para mi, cada vez que ejercemos la autocrítica, cada vez que probamos nuestras ideas a la luz del mundo exterior, estamos haciendo ciencia". (Carl Sagan)

Nick: ¿Cuál gráfico... podrás linkearlo? Yo busqué un viejo texto de Eliseo Verón para ampliar el tema, pero no lo encontré.
Yo insisto que más que "la religión" el problema son los necios, que están en todos los ámbitos, aunque en la religión tienen menos controles para poder llegar a decir cualquier cosa.
Un paleontólogo ateo, Stephen Jay Gould, elaboró la teoría de los Magisterios No Superpuestos, donde religión y ciencia no debería molestarse pues una se ocupa de la moral y otra del mundo tangible.

Y sí: la canción es re-pegadiza.