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lunes, 5 de julio de 2010

No todo está perdido

Y se terminó el Mundial... ¡Ah, no! ¿Sigue? Bueno, no importa. Ahora que gane Uruguay que es nuestro vecino, y si no España, que es nuestra madre (aunque lo neguemos cada Octubre), y si no Holanda, que nunca fue campeón, y si no Alemania, que nos haría sentir moralmente segundos. La cosa es que los hombres de las hinchadas unidas ya pueden volver a matarse entre ellos por un River-Boca, y algunas mujeres que conozco pueden dejar de mirar fútbol hasta el 2014. La normalidad vuelve sospechosamente rápido si es ella quien reglamenta sus excepciones. Y acá termina el chiste.
Sábado. Criaturas en edad escolar sufren por TV la derrota del arco argentino. Pero cuando todo pasó... ¿qué canal vamos a poner? En canal Encuentro, Gieco y Santaolalla presentan ese tesoro llamado “De Ushuaia a La Quiaca”: material con gente de patria adentro, chicos de escuelas tucumanas cantando al son de cajas, abuelas bailando zambas. En Disney Channel en cambio, el producto juvenil de turno subraya los objetivos consumistas a los que debe apuntar el burgués de clase media (que a duras penas si paga el cable) para lucirlos en forma de ropas, celulares, peinados, palabras, gustos... y de música fabricada ad-hoc unos continentes más arriba. ¿Quién ganará, a minutos de que todo pareciera celeste y blanco?
Entre los chicos gana lo que gana entre los mayores: consumir. Consumir lo gringo, y consumir porque es de gringos consumir. El póster de la carilinda estrella angloparlante de turno, nunca mayor que un empleado de McDonalds, esa empresa donde nadie parece jubilarse. El ritual ya lo hacían sus responsables tiempo atrás, con láminas ahora amarillentas y chinches ya oxidadas. Esos que hoy se miran al espejo buscando qué hacer para no quedar fuera del "nosotros" juvenil. Como hace algunas decenas de generaciones, cuando los penates protegían en cada casa nuestras pertenencias, los actuales ídolos protegen nuestra pertenencia. Al rebaño.
Si después de esforzarse por ser como todos, el púber sufre que nadie le ame como a un ser único... ya es tema para otro post. Acá se trata de otras constantes menos eternas y -apenas- bicentenarias: De si un mundial de fútbol es el reconocimiento a las respectivas "patrias" en tanto madres, hermanos, lugar y pensamiento propio... y con todas ellas, un intercambio de diferencias congeniables gracias al deporte... O si en un mundo globalizado desde arriba, es sólo la orden de la directora universal para formarse cada grado en su sitio, coleccionar figuritas y no quedar nadie marginado de los temas comunes durante el recreo... en nuestras fábricas y empresas.
Cuatro pelotazos dentro de un arco sudafricano ¿qué son entonces? ¿Qué hubiéramos ganado realmente, para todo lo que debemos? ¿Qué es lo que perdimos, si lo fundamental nunca cambió? No todo. La gente recibiendo al seleccionado (como aquellas Leonas que festejaban su segundo puesto) también hacen a nuestro modo de ser. Tener más directores técnicos que jugadores. La espontaneidad del 17 de octubre peronista o del velorio de Alfonsín. Lo que nos critica el adversario, lo que nos enorgullece, lo que nos autodestruye, lo que nos salva. La idiosincrasia que se desprende del Facundo o el Martín Fierro al retratar acciones (porque nuestro accionar jamás seguiría a un libro). Todo un universo de caracteres que definirirían fronteras aún si no las hubiera, dejándonos del mismo lado. Tantas cosas son las que nos hacen seguir siendo nosotros aún ya sin vuvuzelas... Ser mentalmente una colonia, dependiente, por elección propia. No querer reconocerlo.
Y un día del futuro (¿un 9 de julio?), decidirse al cambio.

8 comentarios:

Briks dijo...

ESPAÑA ????????

se nota que ud no vive el futbol como un hincha...

licha dijo...

aunque sea un poquito tarde todavia se puede festejar...acá

Milenius dijo...

Lo que se pierde por pensar que ganando un mundial somos los mejores es la oportunidad de ver todas esas cosas que hacemos y que son, en definitiva, las que nos conforman, no como "lo mejore del mundo": como lo que somos. Que no sería poco. "Pero así está la cosa", diría Homero.

Poco a poco se aprende.

El Gaucho Santillán dijo...

Yo querìa que, ademàs de perder (ya sabìamos que esto pasarìa. Bolivia nos hizo seis! que esperaban?), al tèrmino del partido, entrara a la cancha Pelè, y se lo empomara a Maradona, ante las càmaras.

Pero no se dio. Y Maradona abraza a sus hijas para la foto.

Y todos nos emocionamos y nos olvidamos de todo.

Yo creo que tenemos que cerrar el paìs.

Estoy desolado.

Desolado.

Opin dijo...

Nunca mejor expresado don unSer. ¿Dónde venden un poco de identidad nacional en cuotas?

unServidor dijo...

Briks: Y no... pero desde que mi vieja sacó la ciudadanía...

Licha: ¡Muy bien ahí! ¡La selección femenina ganó la Copa América de hockey sobre patines! Siempre atentos a los tipos de la número 5, nosotros...

Anónimo: Gracias por la primera parte. No me presione.

Milenius: Debemos ser agrandados de puro complejo de inferioridad, sospecho.

Gaucho: No se amargue. Piense que el próximo mundial es en Brasil. En una de esas, quién le dice...

Opin: La tiene que traer el importador.

Nick dijo...

Lo importante es ser lo' más mejore', los que la tienen más larga (la avenida, no sea mal pensado) o más ancha (otra vez la avenida o el río, depende), los que ganaron más mundiales, o los que perdieron más si no se da el caso de ganar y sino, los que participaron en más o los que tienen los jugadores más caros o, o, o...

Somos así, triunfalistas (?), supongo que por eso todos fuimos a la 9 a festejar el 25 de mayo y al día siguiente puteábamos porque la calle estaba sucia o porque llovió, no vaya a ser que se crean que somos K. Lo defenestramos a Maradona mientras estaba enfermo y lo idolatramos cuando gana un partido y así y así.

Sobre los tiempos que cambian le recuerdo la sabia frase de Abraham... Simpson: "En mis tiempos yo era buena onda, luego la onda que estaba de onda no era más mi onda y te va a pasar a ti".

unServidor dijo...

Cuando mis nietos me traten de viejo gruñón, les recordaré que yo ya gruñía de chiquito.