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viernes, 27 de agosto de 2010

Del tomate

Vulgarmente, estar "del tomate" es equivalente a estar "de la cabeza" o "de la azotea"... en otras palabras: estar un tanto loco. En las siguientes fotos podemos ver dos verdulerías de dos ciudades distintas de Río Negro, ambas con el mismo nombre: "El tomate loco", ambas posiblemente con el mismo dueño, y ambas visiblemente con un temita en su azotea: la primera (en Las Grutas) porque allí arroja todos los cajones vacíos, como quien escupe hacia arriba; y la segunda (en San Antonio Oeste) porque allí deposita una auténtica colección de ladrillos.
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El tomate es una fruta andina cultivada para consumo desde antes de los incas, y que los españoles llevaron desde México (donde se llamaba Xitomatl) a Asia y a Europa, continente donde se la usó un tiempo como adorno de sombreros (en cierto modo, "de la cabeza"). Los italianos cultivaron los amarillos, y los llamaron pomo d'oro. Hubo pruritos para comerlo porque -como buena solanácea- es una planta tóxica (sus hojas y tallos lo son) pero siglos de selección en los cultivos permiten saborear sin peligro sus frutos, del modo masivo en que se hace hoy día. En España es famosa la fiesta de la tomatina, que se celebra cada año el último miércoles de agosto, mucho más divertida y comunal que la corrida de toros.
Pero como nosotros no podemos salir del invierno sudamericano, debemos conformarnos con un simple juego flash para que los tomates lleguen sanos a la mesa sin reventarse...
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Desde luego, el verdadero desafío será que algún día los tomates de la vida real vuelvan a tener sabor. Pero esa es otra cuestión.

7 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

yo no puedo comer tomate como fruta.

Como salsa, sì.

Pero el tomate entero me da nàuseas. en serio.

Lo asocio con la sangre, de chiquito.

Estoy de la azotea?

Anónimo dijo...

Yo asocio más a la sangre la salsa, que la fruta y su jugo.

Estoy del tomate?

OPin dijo...

Tagüeno el tomate, aunque no sea Pomo dóro. Lo que no sabía era el dato sobre su venenosa esencia. Que lo tiró

unServidor dijo...

Gaucho: Vos estás de la azotea, pero no por eso, querido. No por eso.

Anónimo: O trabajás filmando policiales... jaja

Opin: Hablando mal y pronto, todas las plantas son tóxicas hasta cierto punto; la cuestión es en qué grado y para qué especie. Las solanáceas en particular (mayoritariamente latinoamericanas) tienen alcaloides, los cuales sirven para veneno... o para remedio, según el caso. Los más conocidos posiblemente sean la cocaína y la nicotina. Pero además de plantas como el tabaco, también son solanáceas la papa, el ají, la berenjena, etc. Nosotros podemos comerlos pero hay animales por ej. que el pimiento les produciría reacción en el hocico y lo evitan.
Las plantas se defienden con armas químicas de los herbívoros, pero nunca pueden contra todos (x ej, no pueden evitar que los vegetarianos los mastiquen vivos)...

ElFlaco dijo...

Al igual que el Gaucho en salsa todo bien , solo paso gracias, para mi es una cuestion de consistencia , cuando lo muerdo no se bien que estoy comiendo y eso me altera los sentidos.
Seguimos aprendiendo.
Abrazo.

Leni dijo...

Mi suegro es de los que todavía cultivan su propia quinta. Supongo que agradece tenerme a muchos kilómetros de distancia, porque conmigo cerca no sobrevive ni un tomate. Es que tienen gusto a tomate! Y me puede la gula...

unServidor dijo...

Tomates con sabor... ¡cuántos recuerdos!